Informática para médicos


-¡Horror! -¡Me falla el disco duro!

Unas sencillas medidas preventivas ayudan a evitar el desastre, que en ocasiones puede suponer la pérdida irrecuperable de datos.

Como en todos los sectores, también en la profesión médica, lo que realmente importa de un ordenador no son los programas, sino la información que atesora, en algunos casos acumulada desde años atrás sin preocuparse por un posible fallo del sistema o del disco duro que puede echar al traste años de trabajo.

Por eso es recomendable tomar varias medidas preventivas, comenzando por las copias de seguridad o backups, que en caso de muerte accidental del ordenador o del disco duro, los datos se mantienen a salvo. La mejor opción para tener una copia de seguridad lo más actualizada posible en todo momento es adquirir un disco duro externo, que se conecta fácilmente a través de un cable USB. La mayoría de ellos incluyen un CD con un programa de copias de seguridad que se puede configurar para que cada X tiempo realice automaticamente una copia de seguridad de las carpetas que interese salvaguardar.

Otra posibilidad es guardar periódicamente los datos en un DVD de forma manual, seleccionando los datos deseados y pasándolos a un disco que se puede guardar en cualquier lugar. El formato más adecuado para grandes cantidades de datos (imágenes médicas en alta resolución o grandes bases de datos de participantes en estudios médicos) es el Blu-Ray, que permite albergar entre 25 y 50 GB de memoria en un solo disco --cinco veces más que un DVD--.



Si no se dispone de un disco duro ni de grabador de DVD o Blu-Ray, es aconsejable separar la información propia de lo que son los programas y el- sistema operativo (Windows). Para ello debe realizarse una partición del disco duro (para los que tengan Windows Vista es realmente sencillo), es decir, dividirlo como si tuviéramos dos discos duros. El ordenador reconocerá entonces que tenemos dos unidades de disco. La información importante y los documentos de trabajo deberán trasladarse a la nueva unidad. Así, si el problema es un fallo del sistema --es decir, que se estropea el Windows y hay que formatear porque no podemos ni encender el ordenador--, los datos se mantendrán a salvo porque el técnico informático sólo necesitará borrar la porción de disco duro en que esté instalado el Windows. La otra no hará falta tocarla, y dispondremos de ella una vez reinstalado el sistema.

-¿Y si el daño ya está hecho?

Cuando la unidad de disco duro falla físicamente, los problemas son inminentes. Lo más seguro es consultar a una empresa especializada en recuperar los datos. No todo está perdido, aunque si se hubiera hecho una copia de seguridad, se habría ahorrado ríos de sudor y un importante nudo en el estómago ante la posibilidad de haberlo perdido todo.

La avería del disco duro puede causar serios problemas para el médico. Hay empresas como Kroll Ontrack- cuyo modelo de negocio gira alrededor de la recuperación de datos en caso de accidentes informáticos. Sus estudios de mercado han demostrado que un 30% de las pérdidas irrecuperables de datos se deben a errores humanos y no a fallos en el sistema. Esta empresa ha comprobado que tras el fallo del ordenador, los usuarios han manipulado indebidamente el disco duro y casi es tarea imposible poder recuperar con efectividad los datos. Así que, si el PC sugre un problema grave, mejor no tocarlo demasiado. Una unidad de disco duro puede dejar de funcionar por varias razones (fallo electrónico, corte de luz, etc.), lo que es seguro es que agitar la unidad no solucionará ningun problema. En las situaciones de daños por agua lo recomendable es enviar directamente la unidad mojada a los expertos en recuperación.