Informática para médicos


El calor del verano afecta a la salud y a la informática

Las olas de calor de los meses de julio y agosto pueden ser letales para determinados tipos de población menos resistente. Pero no son solo las personas las que ven peligrar su condición con la llegada de las altas temperaturas. Los ordenadores, los discos duros y algunos dispositivos periféricos también acusan las inclemencias.

Aunque algunos puedan pensar que en las consults médicas y en las clíncas no hay problemas de calor porque la mayoría gozan de aire acondicionado, la diferencia de temperatura entre el día y la noche puede llegar a dañar algunos componentes o a provocar un mal funcionamiento de algunos dispositivos. Cuando por la noche se desconecta el aire acondicionado de un despacho y se deja el ordenador encendido, se alcanzan unas temperaturas que distan mucho de los 21 grados del mediodía. A otro nivel, sucede lo mismo que en el desierto, donde los cambios entre el calor del día y el frío de la noche llegan a pulverizar las piezas por acción de la dilatación y contracción. Y en los lugares sin aire acondicionado, las temperaturas de algunos ordenadores, discos duros externos o routers puede alcanzar los 90 o 100 grados (sobre todo los procesadores), lo cual puede provocar una avería irreparable.

Para evitar unas consecuencias desastrosas, lo más recomendable si no se dispone de climatización es mantener la habitación o sala del ordenador convenientemente ventilada. Una buena circulación del aire garantiza el refresco natural de la máquina. Si aun así notamos que la torre del PC está demasiado caliente, quizá convendría consultar con un técnico la posibilidad de mejorar la refrigeración interna del ordenador mediante la incorporación de un nuevo ventilador o de un sistema de enfriamiento por líquido. Estas operaciones las tiene que hacer en todos los casos un especialista.

También se aconseja llevar a cabo una serie de medidas que eviten la pérdida de datos. Lo primero de todo es disponer de copias de seguridad regulares, es decir, sistemas que salvaguardan los datos importantes de los dispositivos y los duplican regularmente en otra unidad. No hay que olvidar que los discos duros pueden fallar y morirse en cualquier momento, por nuevos que sean.

Asimismo, es importante, en lo que se refiere al tema de las fuentes de alimentación, poder proteger los ordenadores frente a los cambios bruscos de electricidad instalando limitadores de tensión o SAIs (Sistema de Alimentación Ininterrumpida), lo que podría evitar muchos disgustos, ya que en verano, las fluctuaciones de temperatura también están a la orden del día.

Que no cunda el pánico

En caso de que ya se haya producido la pérdida, lo primero y lo más importante es mantener la calma ya que, aunque parezca lo contrario,- es difícil que se pierdan los datos. Sin embargo, para poder recuperarlos a través de un servicio especializado, es clave que, en caso de que se haya producido una avería mecánica en el dispositivo, no se siga trabajando con él, ya que- se puede producir una pérdida mayor que haga imposible la recuperación de los datos.