Informática para médicos


Impresoras: difícil elección

Cada vez son más numerosos los servicios que se realizan 'en la nube' o enviando documentos directamente por internet, sin pasar por el formato físico en papel. Pero a pesar de los avances, difícilmente nos libraremos algún día de tener que imprimir alguno u otro documento, como informes, recetas, volantes, etc.

Así pues, nunca estará de más contar con una impresora en la consulta o en el despacho. A la hora de elegirlo, no solamente debe valorarse el coste del aparato, sino también el de la tinta o la tecnología de impresión empleada, ja que los cartuchos pueden ser muy caros.

Los factores que intervienen son diversos. Por un lado debe utilizarse un sistema limpio y eficaz, que no contamine y que optimice el consumo para que los cartuchos no se queden con resto de tinta sin utilizar. Por otro lado, el método debe permitir imprimir el máximo de hojas por minuto sin que se resienta la estructura. Hay impresoras que, después de imprimir cien folios seguidos dejan de funcionar bien, se encallan o no cogen el papel incorrectamente. No es tolerable que al imprimir X copias de la ponencia o del artículo que se desea presentar la impresora empezara a encallarse y tuviéramos que prescindir de ella. Si la hemos comprado es para sacarle un rendimiento. Debe estar ella a nuestro servicio, no nosotros al suyo.

-¿Color o tinta negra?

Para documentos de oficina siempre será mejor comprar una impresora sólo de tinta negra. En primer lugar, porque ya está diseñada para aguantar un largo periodo de impresión continuada. Y después, porque ls cartuchos o tóneres de tinta negra son más económicos que los de color,- que aunque no se necesiten, deben estar instalados y con tinta para que todo el aparato funcione. Sin embargo, para determinadas especialidades que alguna vez requieran la impresión de gráficos o imágenes, no está de más tener una impresora adicional en color. Es incluso más recomendable tener una impresora de tinta negra y otra de color antes que una mixta como los equipos multifunción que venden. Es como los/as amos/as de casa, que prefieren tener una lavadora y una secadora por separado, porque en caso de que se estropee una de las dos máquinas, todavía pueden disponer de la otra.

No está de más considerar la opción de una impresora de tóner negro. Aunque sea un aparato más caro, a largo plazo sale más rentable y en el mercado existe una gran variedad de modelos. Este sistema se basa en unas microláminas de cera que se licuan con el calor y se convierten en tinta. Una de las ventajas es que los modelos están preparados para largos periodos de impresión sin problemas, ya que no funcionan con cabezales que se puedan manchar de tinta u obturarse. Otra, es que los cartuchos, aunque son bastante más caros que los de inyección de tinta, duran mucho más y pueden llegar a transcurrir tres o cuatro años antes de requerir la sustitución, si las impresiones son esporádicas. Además, el toner no se seca. Eso sí, las impresiones de tóner en color se disparan de precio.